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Como todos los días nuestra chef, Ana Portals, acude al mercado de Abastos, nuestra gran despensa. Todavía es temprano. Mientras que la ciudad comienza a desperezarse, el mercado ya lleva unas cuantas horas en plena ebullición.

Las prisas no son buenas, pero el género no espera por nadie. Las voces de los vendedores cantando los precios, ya comienzan a vender sus primeras piezas, se entremezclan con los saludos de los que van llegando al segundo de los monumentos más visitados de nuestra ciudad.

Poco a poco los corrillos de los turistas abrigan a los agricultores, pescadores o carniceros alumbrados por los flashes de las cámaras curiosas. Y es que el mercado tiene vida propia, despertando el interés de propios y extraños ya no sólo por su historia, arquitectura o tradición sino porque es un lugar mágico que hipnotiza todos tus sentidos.

Ana se da una vuelta entre los puestos. Con sólo ojear las piezas ya sabe si son de buena calidad, de lo contrario, la desestima. Son muchos los años que atesoran a nuestra chef.

La compra del día será la que marque o condicione gran parte de nuestra carta. Este es el secreto de nuestros restaurantes A Curtidoría y El Reno, la frescura de los alimentos y que sean autóctonos, de la tierra.

Ana selecciona el mejor de los géneros, ya que una de nuestra premisas es no escatimar en la calidad de la materia prima. Entre Saludos e intercambio de opiniones sobre el devenir de la vida misma, va eligiendo productos necesarios que ya va cocinando en su cabeza.

La disposición de los puestos marca, un poco, la rutina de la compra. Cada producto se arropa en naves diferentes según su género, xente con xente que se dice aquí en Galicia. Los pescados por un lado, las carnes por el otro y las frutas y hortalizas en un tercer lugar. El olor en cada una de estos fríos expositores te da la bienvenida, hasta que por fin el olfato se acostumbra a este ambiente.

Ana elige el pescado del día y todos los ingredientes necesarios para sazonarlo en su rincón, en dónde todo está bajo control, la cocina. Hecha la compra vuelve a la A Curtidoría y se pone manos a la obra para que cuando tú estés entrando por la puerta del local, tengamos el plato a punto para ser servido y lo disfrutes de la misma manera que nosotros lo hacemos elaborándolo para ti.